31 de mayo de 2026

Nuevos nombres para los ministerios de la derecha

 

Hablaba yo el otro día de posibles reformas en un futuro consejo de ministros del equipo Feijóo-Abascal y resaltaba las dificultades que están teniendo para elegir nombres, a pesar de que cuentan con sobrados candidatos, todos ellos de alta consideración intelectual. Pero apenas me referí a otro de los grandes retos que la formación de un nuevo ejecutivo planteará a la dirección ultraconservadora, la eliminación de algunos ministerios o el cambio de nombre de otros para hacerlos más significativos.

Dicen que el de Agricultura, Pesca y Alimentación pasaría a denominarse de Pesca y Toros. El nombre de Pesca se mantiene, pero en referencia a la deportiva. Incluir la tauromaquia en este ministerio se debe a la loable intención de que no se pierda uno de los signos más valiosos de la identidad cultural española.

Para el de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, hay varias propuestas. La primera consiste en suprimir Cooperación, porque algunos se preguntan que cooperación con quién, ¿con Marruecos? La otra, todavía más completa, es cambiar la referencia a la Unión Europea por otra a la Hispanidad, para así defender con mayor énfasis el legado hispano en los antiguos territorios del Imperio Español.

El nombre del de Ciencias, Innovación y Universidades se acortaría, para quedar reducido a Ministerio de Universidades Privadas. Cultura desaparecería como cartera ministerial, porque, dicen, a cuento de qué tanto derroche.

Otro de los sacrificados en aras de la eficiencia sería el de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Según los que estudian este tema, como los derechos sociales están garantizados por la Constitución, para qué más burocracia. Con respecto al consumo, que cada uno coma lo que le de la gana, aunque se envenene, porque éste es un país libre. Lo de la Agenda 2030 quedaría suprimido, ya que no aciertan a entender qué significa.

Se suprimirían también el de Igualdad, por considerarse innecesario puesto que, según ellos, ya somos todos iguales. El de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se mantiene, pero con un nombre nuevo, el de Exclusión. Planes de Pensiones Privadas y Repatriación de Delincuentes.

Sanidad quedaría completamente desmantelada, porque su existencia ha significado según los ponentes una inadmisible intromisión del Estado en las competencias comunitarias. Que cada gobierno autonómico decida si los contagiados por virus en un crucero desembarcan en sus puertos o se les abandona a su suerte.

Transporte y Movilidad Sostenible se mantiene por imprescindible, pero pasa a denominarse de Trenes, Aviones y Autobuses. No se dan explicaciones sobre esta peculiar propuesta, pero he sabido que lo que sucede es que no quieren que quede ningún rastro del paso de Oscar Puente por el ministerio. 

Para el de Vivienda también se propone un cambio de nombre y pasaría a denominarse Vivienda para Todos, una vez descartado el de No te lo Crees ni Tú, por excesivamente mordaz. El de Interior, aunque hay dudas, recuperaría el glorioso nombre de Gobernación que tenía durante la última dictadura.

Se mantiene el de Presidencia, porque tiene una larga historia y no es cosa de discutir su utilidad. Al fin y al cabo cualquier presidente necesita un secretario de alto nivel. Sin embargo, el de Transición Ecológica cambiaría de nombre y pasaría a denominarse de Permanencia del Carbón y las Nucleares.

Por último, para el de Transformación Digital se propone el nombre de Conservación de lo Analógico, porque sostienen que tanta gaita telemática está minando el equilibrio mental de los ciudadanos.

No sé si todavía me dejo algo en el tintero. Prometo que seguiré investigando.

26 de mayo de 2026

Se buscan buenos ministros de derechas

 

Me he enterado de que en los cenáculos de la derecha y la ultraderecha española se están barajando nombres para cubrir las futuras carteras ministeriales. Es tal la euforia que les embarga después de tanta amargura como han sufrido, que no acaban de ponerse de acuerdo, lo que ha originado que de momento se manejen  varias listas, a la espera del momento en el que se produzca el advenimiento del Frente Nacional, como parece que denominan los iniciados a la coalición ultraconservadora.

Lo primero a dilucidar ha sido quién presidirá el gobierno, si Feijóo, como quiere el PP, o Abascal, el preferido de Vox. Los pensantes no acaban de decidirse porque todo dependerá de la proporción de votos que obtengan unos y otros. En cualquier caso, le quitan importancia, porque tanto monta, monta tanto Alberto como Santiago.

Más difícil todavía está siendo la elección de vicepresidentes. En un momento determinado parecía casi seguro que Isable Díaz Ayuso ocuparía la primera vicepresidencia. Pero tras sus últimos éxitos diplomáticos han surgido dudas, ya que algunos la preferirían al frente de Exteriores. Ahora bien, como las vicepresidencias no son incompatibles con las carteras, en los últimos días circula la propuesta de nombrarla vicepresidenta primera y ministra de Exteriores. Ella sin embargo no está demasiado satisfecha con esta posibilidad, porque prefiere, sin ninguna duda, la presidencia del gobierno, para la que se ve perfectamente preparada. En este último caso se tambalearía todo, porque a Miguel Ángel Rodríguez habría que darle algo, quizá el ministerio de Hacienda o por lo menos la Secretaría de Estado para el Fraude Fiscal

Menos dudas hay con respecto al titular de Interior, porque casi todas las apuestas recaen en Miguel Tellado. Parece ser que nadie duda de que sus finos modales y su contenida oratoria lo convierten en el hombre idóneo para reprimir los desórdenes callejeros. Su lema es leña al mono, sobre todo si éste es progresista.

Para Educación hay varios nombres, a los que se les está sometiendo a un profundo test de cultura general, no vaya a ser que después de nombrarlo sitúe a Huelva en el Mediterráneo. Precedentes hay.

En cuanto a Defensa, una vez decidido que por prudencia no se le cambie el nombre al ministerio  para denominarlo de la Guerra, como ha hecho Trump sin sonrojarse, se busca a alguien que sea capaz de subir el gasto militar por encina del 5 %, como exige el inquilino de la Casa Blanca. No importa si las arcas del Estado se quedan vacías y como consecuencia hay que cerrar hospitales, colegios y universidades públicas, porque donde haya un tanque de última generación que se quite una UCI por moderna que ésta sea. Uno de los nombres que suenan para esta cartera es el de Pepa Millán, la mano derecha de Abascal en el Congreso. Es mujer, sabe mandar y no necesita hacer un gran esfuerzo para que su mirada refleje autoridad.

Se habla también de la creación de un nuevo ministerio, el de Prioridad Nacional y Freno a la Inmigración. Aquí hay muchos candidatos, todos ellos con calidad acreditada, por lo que no creo que al final haya problemas para elegir al titular.

Pero como las reformas que se proponen son tantas y todas tan interesantes, me estoy quedando sin tinta en el tintero. Continuaré otro día.

23 de mayo de 2026

Los palos de mi sombrajo

 

A pesar de los disgustos, todavía me quedan algunos palos en el sombrajo, aunque sean pocos. La imputación de Rodríguez Zapatero ha movido alguno de los que todavía mantengo, pero de momento no se ha caído ninguno de ellos. Son tantas las dudas que me entran al oír las acusaciones de sus enemigos de siempre, que necesito meter la mano en la herida para creer que sea un corrupto. Pero ello no me impide hacer algunas reflexiones.

En primer lugar, diré que siempre he considerado que cuando uno se mueve en terrenos de tierras movedizas corre el riesgo de hundirse en ellas. El mundo de las consultorías es uno de ellos, porque nunca queda claro si se traspasa esa delgada línea que separa el consejo de la intervención directa. No es lo mismo recomendar que se siga una determinada línea de actuación para conseguir algún beneficio procedente de las administraciones, que intervenir directamente en la ejecución del procedimiento recomendado. Hay bastante diferencia entre aconsejar en base a la experiencia conseguida a lo largo de los años,, que descolgar el teléfono e intervenir personalmente. Lo primero es absolutamente legal, lo segundo significa caer en tráfico de influencias. Como esa delgada línea es en ocasiones difícil de determinar, puede originar interpretaciones erróneas. En el caso que nos ocupa, desconozco de momento los detalles y por tanto no puedo pronunciarme.

En segundo lugar, cobrar por las recomendaciones que haga un consultor es absolutamente legal. Al fin y al cabo, es un trabajo que, aunque el conocimiento proceda de la experiencia política, no deja de ser legítimo. Si el dinero cobrado se declara como marca la ley, percibirlo nunca será un delito. En este caso, Rodríguez Zapatero mantiene que ha declarado hasta el último euro que ha recibido por estas actividades.

Luego está la segunda parte del problema. El expresidente socialista nunca ha sido del agrado de la derecha española, porque además de haber derrotado a Rajoy en las urnas en dos ocasiones, en estos momentos constituye un sólido soporte de lo que han dado en llamar el “sanchismo”. Digo sólido, y no exagero. porque su trayectoria política es intachable. Durante sus mandatos no hubo absolutamente ningún caso de corrupción, los derechos de los ciudadanos avanzaron como nunca hasta entonces, contribuyó de manera definitiva a terminar con el terrorismo etarra y, cuando la crisis financiera atenazó las economías occidentales, en un gesto de responsabilidad política adelantó las elecciones.

De la judicatura no voy a hablar, porque me guía el respeto. Pero sí diré que me parece muy extraño que antes de que se hayan iniciado las diligencia, es decir, cuando todavía el acusado no ha comparecido para declarar, se redacte un auto claramente inculpatorio, lo que tampoco debería sorprenderme porque no es el primero que veo en los últimos tiempos. La presunción de inocencia es algo más que una frase.

Los palos que todavía quedan en mi sombrajo siguen intactos, pero me da miedo encontrarme de repente a pleno sol. Tengo la piel muy blanca y me quemo con facilidad.

18 de mayo de 2026

Por sus declaraciones los conoceréis

 

Son tantas las sandeces que sueltan por sus boquitas algunos políticos, que una vez puesto el título de este artículo no sé por dónde empezar. Intentaré hacer una abstracción y me remitiré a las más recientes, aunque sólo sean una muestra entre tanto desatino. Vayamos a ello.

Cuando el otro día María Jesús Montero se refirió a los guardias civiles muertos mientras perseguían a unos narcotraficantes como víctimas de un accidente laboral, metió la pata hasta el corvejón. No tengo ni idea de qué pasó por su cabeza en aquel momento, pero sospecho que intentaba tapar con un eufemismo las críticas sobre la falta de medios para combatir a unos peligrosos delincuentes, que cuentan con armas de fuego de largo alcance y lanchas rápidas difíciles de interceptar. Lo malo de esto es que, si ya las encuestas situaban al PSOE como perdedor en las autonómicas de Andalucía, me temo que con estas lindezas todavía la cosa ha sido peor.

Fernando Clavijo, el presidente de la comunidad canaria, con sus esperpénticas declaraciones sobre las ratas nadadoras y los mosquitos asesinos ha dado una nota de despiste digna de figurar en los anales de los disparates. No satisfecho con tanto alarde de incultura, cuando se entera de que uno de los españoles evacuados del crucero infectado de hantavirus ha dado positivo, a voz en grito acusa al gobierno central de haber engañado a los canarios. No sabe o no quiere saber que cuando se es víctima del contagio de un virus existe todo un proceso previo a la manifestación de síntomas. Por tanto, no admite que cuando estaba en el barco diera negativo y después, en el Gómez Ulla, resultara positivo.

Lo peor del caso de Clavijo es la persistencia en sus acusaciones, seguramente porque una vez entrado en el laberinto no sabe cómo salir del lío. Supongo que tanto alarde de incultura le pasará factura en las urnas, aunque da la sensación de que hay un sector de la ciudadanía que lo perdona todo.

Pero quizá el mayor de los espantajos dialécticos a los que hayamos asistido en los últimos días  haya sido la retahíla de torpezas cometidas durante su viaje “empresarial” por Isabel Díaz Ayuso. Desde que aterrizó en Méjico no ha parado de enfangarse, primero con declaraciones muy poco diplomáticas en un país que tiene clavados en el corazón los atropellos que se cometieron en su día contra los indígenas por parte de los “conquistadores" españoles, después con su defensa como gato panza arriba del trato que estaba recibiendo por parte de algunos sectores mejicanos y por último acusando al gobierno español de no haberla protegido contra los peligros que la acechaban.

La presidenta de la comunidad de Madrid ha incurrido en una deslealtad contra los intereses de España digna de atención. Cuando hasta Felipe VI intenta limar asperezas en el deterioro de las relaciones entre nuestro país y Mejico, cuando Pedro Sánchez invita a la presidenta mejicana a una cumbre progresista en Barcelona y cuando parecía que se normalizaban las relaciones diplomáticas entre los dos países, llega la ínclita política ultraconservadora y pone los muebles pata arriba. ¿Dónde está su patriotismo? ¿Dónde ha dejado la lealtad institucional?

Ella sabrá, pero mucho me temo que se va a ver obligada a dar muchas explicaciones sobre sus declaraciones y sobre quien ha pagado sus placenteras vacaciones en la Riviera Maya, si nosotros los contribuyentes o las donaciones de ciertos intereses privados.


14 de mayo de 2026

Mi tío abuelo Augusto Agero, escultor cubista

Cuando yo era joven, la madre de mi padre, mi abuela Petra -para nosotros la abuelita-, nos hablaba con frecuencia de un hermano mayor que ella, Augusto, que a la edad de veinte años abandonó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y se trasladó a París, arrastrado por la ola de artistas españoles que en aquella época consideraban a la ciudad del Sena la meca del arte. Había conocido a Picasso, también estudiante entonces, y posiblemente convencido por él no dudó en embarcarse en una aventura de final incierto.

Recuerdo que mi abuela, que murió cuando yo ya había iniciado mi trayectoria profesional, me había casado y mis hijos daban sus primeros pasos en la vida -con la que por cierto tuve muchas ocasiones de hablar largo y tendido de lo divino y de lo humano-, cuando se refería a su hermano mayor lo hacía con cierto pesar, porque desde su marcha no había vuelto a verlo ni prácticamente a saber nada de él. Como era la menor de cinco, siendo Augusto el segundo, doy por hecho que cuando el artista se despidió de la familia ella tendría doce o trece años, una edad en la que los recuerdos se adhieren al alma como las lapas a las rocas.

Hace unos días, el nombre de Augusto volvió a mi memoria. Busqué en Internet posibles referencias a su persona y, para mi sorpresa, me encontré con que un erudito español, estudioso del cubismo, había publicado en 2022 un minucioso estudio sobre la vida y obra de mi tío abuelo. Ni corto ni perezoso entré en Amazon, lo encontré y lo pedí.

En cuanto inicié su lectura, entusiasmado por la cantidad de datos que aparecían en el libro, casi todos para mí desconocidos, me propuse localizar al autor del libro, Juan José Gil Sánchez; hasta que, después de navegar por la red durante algún tiempo, conseguí su teléfono. Llamada por mi parte, identificándome como sobrino nieto de Augusto Agero, y sorpresa por la suya al comprobar que estaba hablando con un nieto de una de las hermanas del protagonista de su estudio. Después una cita en su domicilio, un encuentro personal muy enriquecedor con quien confiesa que a estas alturas se considera un pariente más del escultor.

Me gustaría ahondar aquí, en este blog, sobre la azarosa vida de Augusto Agero, no desde el punto de vista académico, sino del humano. A pesar de que se le considera el primer escultor cubista de la historia del arte, su recuerdo se ha difuminado casi por completo. Pero el formato que he elegido para los artículos que escribo aquí no permite la extensión que requiere mi propósito. No obstante, dado el interés que su figura ha despertado en mí, he decidido escribir un resumen de cierta extensión sobre su vida, en la que, aun procurando ser fiel a la realidad de la poca información que existe sobre él, mis elucubraciones recubran las lagunas. Si lo consigo, colgaré el escrito en el blog, en el apartado de mis libros, para que quien lo desee pueda leerlo en formato e-book.

Indagar en la vida de quienes me han precedido siempre ha sido una de mis aficiones. Sé que es un propósito que no conduce a nada útil, porque, aunque la influencia de los genes existe, la realidad de las personas tiene mucho más que ver con la trayectoria de su vida que con la herencia genética. Pero, aun así, conocer cómo vivieron los de las generaciones que te han precedido resulta interesante.

No sé si cumpliré con mi intención de escribir unas reflexiones sobre cómo creo que debió de ser la vida de Augusto Agero, pero como el movimiento se demuestra andando, me pongo en marcha. 

10 de mayo de 2026

Política de vía estrecha

 

Me había propuesto abandonar durante un tiempo las reflexiones de carácter político y dejar que mis pensamientos vagaran por otros derroteros, porque el hartazgo me puede. Pero, aunque siga intentando cumplir con mis buenas intenciones, son tantos los despropósitos que oigo a mi alrededor y tanta la falta de categoría intelectual que observo en algunos líderes de la oposición, que mi válvula de escape, es decir, este blog, se me dispara.

Cuando la Organización Mundial de la Salud, un organismo perteneciente a la ONU, le encarga a España que gestione la repatriación de los embarcados en el crucero afectado por el hantavirus, algunos patriotas de hojalata se rasgan las vestiduras y arremeten contra el gobierno español. En vez de sentir el orgullo de pertenecer a un país en el que la máxima autoridad mundial en materia sanitaria confía plenamente, entre otras cosas porque dispone de las infraestructuras necesarias para enfrentarse a un reto como éste, prefieren aprovechar la delicada coyuntura para hacer política de vía estrecha.

Por si fuera poco, cuando todavía se estaba estudiando el plan de acción, algunos voceros de la oposición, por no llamarlos vocingleros, se lanzan a acusar al gobierno español de falta de transparencia informativa. Ni siquiera son capaces de esperar a los comunicados oficiales, que naturalmente no pueden improvisarse dada la gravedad de la situación. En vez de colaborar en la imprescindible labor de no alarmar, se lanzan a fomentar la intranquilidad, el desasosiego y la inquietud entre los españoles, como auténticos saboteadores.

El señor Clavijo, presidente del gobierno de Canarias, en rueda de prensa celebrada mientras el comité de crisis estaba reunido en Moncloa, acusa a todo aquel que se mueva de estar actuando sin contar con él. Si no fuera porque se notaba que la estulticia se le escapaba por todos los poros de la piel, yo me hubiera desternillado de risa al ver su patética protesta. Supongo que no debe de tener demasiado claro cuales son las competencias de su administración y cuales las de la central.

Otro de los habituales portavoces del Partido Popular, Elías Bendodo, al mismo tiempo que el señor Clavijo se despachaba en alharacas, pedía la dimisión de la ministra de Sanidad. Sorprendentemente, solicitaba  al presidente del gobierno que la destituyera y tomara él personalmente el control de la situación. Supongo que su jefe le reprendería a continuación por el alarde de confianza en Pedro Sánchez, porque Feijóo, al mismo tiempo, seguía insistiendo pertinazmente, como hace sin descanso desde hace varios años, en que el que debe dimitir es el secretario general del partido socialista.

Ni siquiera en los momentos en los que la más elemental de las cautelas recomienda al menos guardar silencio, algunos son incapaces de abandonar la mezquindad o, como decía arriba, la política de vía estrecha. Debe de ser porque no saben hacer Política con mayúscula.

Cuando escribo esto, la repatriación de los embarcados ya se ha puesto en marcha, con el beneplácito de la OMS y la colaboración de todos los países afectados.  Pero miedo me da que algún día sean estos señores de la oposición los que tengan que gestionar situaciones tan delicadas. Dios nos coja confesados.

5 de mayo de 2026

Cuando un amigo se va...

 

Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma. Esta conocida sevillana, cuya letra es pura poesía, me ayuda a iniciar un breve recuerdo de uno de los mejores amigos que he tenido en la vida y que, tras una larga enfermedad, nos acaba de dejar.

Conocí a Pepe en 1953, cuando uno de los cambios de destino de mi padre me trasladó junto a mi familia a Barcelona. Él era algo mayor que yo, pero mi estatura nos igualaba; ya se sabe que, vencidos los obstáculos de la diferencia de edad, lo demás depende de la voluntad. Lo cierto es que desde el principio trabamos una buena amistad, favorecida por el hecho de que vivíamos a escasos metros el uno del otro, en el enorme recinto del Hospital Militar de Barcelona, hoy desaparecido como tal. Además, aunque en cursos diferentes, los dos estudiábamos en el mismo colegio, el de La Salle Josepets, junto a la plaza de Lesseps, también desaparecido como todo aquello que me trae buenos recuerdos.

A esa edad, cuando las futuras personalidades se está formando, la influencia de los amigos suele ser decisiva. Lo cierto es que, aunque no sabría explicarlo, algo de Pepe hay en mí y algo de mí supongo que había en Pepe. Como anécdota contaré que, cuando su deterioro cognitivo había avanzado hasta convertirlo casi en un ser ajeno al mundo que lo rodeaba, si su mujer, en un alarde de cuidado exquisito de la memoria, le mencionaba a su amigo Luis, él contestaba Luis Guijarro Miravete.

Contaré una anécdota de las muchas que retiene mi memoria. Cuando él empezaba la carrera de medicina y yo todavía no había acabado la segunda enseñanza, paso un mes de agosto con nosotros en Castellote. En aquel momento se estaba reconstruyendo la iglesia de San Miguel, un templo gótico construido durante la primera mitad del siglo XV e incendiado durante la guerra civil. Como al levantar el suelo fueron apareciendo infinidad de esqueletos de religiosos enterrados allí cuando las costumbres de la época lo permitían, mosén Adolfo, el párroco de entonces, le ofreció a mi amigo que dispusiera de cuantos huesos quisiera para beneficio de sus estudios. Pepe volvió a Barcelona con una maleta cargada de osamentas. Afortunadamente, no se le abrió durante el viaje.

Aquella etapa de Barcelona duró dos años. Después, un nuevo cambio de destino de mi padre me llevó a Madrid, donde desde entonces no me he movido. Pepe, como he dicho, estudió medicina y se hizo cirujano, yo ingeniería agronómica y me dediqué a la informática. 

Las circunstancias de la vida bifurcaron nuestras trayectorias, debido entre otras cosas a que vivíamos en lugares distintos y distantes. Pero al cabo de muchos años, cuando yo empecé mis aventuras literarias, con motivo de la presentación de uno de mis libros en Barcelona recobramos el contacto. Desde entonces, Pepe, su mujer, Lines, mi mujer y yo nos hemos visto en varias ocasiones, reanudando aquella amistad de hacía tantos años. 

Los reencuentros con amigos al cabo de los años suelen producir en ocasiones ciertas desilusiones, porque la memoria retiene fotos fijas y la película de la vida nos cambia a todos. Pero puedo asegurar que ese no fue el caso de mi amigo Pepe, con quien desde el reencuentro hablaba con él como si no hubieran pasado los años. Diferencias de pensamiento sí, pero las amistades arraigadas envían muy pronto los pelillos a la mar.

Amigo Pepe, descansa en paz.

1 de mayo de 2026

Algo se ha hecho mal

 

Los resultados de las últimas elecciones autonómicas y los sondeos de opinión con respecto a la intención de voto en las generales del próximo año muestran un claro crecimiento del conjunto de la derecha y la ultraderecha, al mismo tiempo que un estancamiento de la izquierda moderada y un claro deterioro de la izquierda radical.

La pregunta que me hago es cómo puede ser que las cosas sean así, cuando ni el PP ni Vox explican con claridad al electorado cómo van a gobernar y, por si fuera poco, cuando lo hacen enseñan unas cartas con soluciones que nunca han sido del agrado de la inmensa mayoría de los españoles.

Como he escrito en el título, algo se ha hecho mal por parte de la izquierda o, dicho de otra manera, mucho me temo que el voto de derechas sea más de rechazo a la izquierda que de conformidad con las tesis ultraconservadoras. Las causas supongo que son muchas, pero entiendo que entre ellas ha habido y sigue habiendo un problema de comunicación. El griterío desaforado de las bancadas del PP y de Vox, amplificado por los medios de comunicación que le son afines, no ha sido rebatido debidamente por los portavoces del gobierno. Unas veces por pusilanimidad, por no caer en lo mismo que sus rivales, y otras por torpeza. Desde mi punto de vista, salvo las intervenciones parlamentarias de Pedro Sánchez, a mi juicio brillantes, no ha habido en el resto del gobierno la contundencia que hubiera sido exigible ante los atropellos, insultos y maledicencias.

Si bien es cierto que la comunicación es uno de los puntos débiles del gobiernos, no es el único. Los bandazos de los socios del PSOE, unas veces discrepando ostensiblemente de las decisiones que se toman en el consejo de ministros y otras lanzando dardos envenenados, han perjudicado al conjunto de la izquierda. Es evidente que lo hacen para defender su propia identidad, pero los tiros les salen por la culata. No se puede estar en misa y repicando.

La corrupción ha hecho daño, claro. Pero mucho más que a sus oponentes, lo que no tiene explicación si tenemos en cuenta la cantidad de casos que arrastran los populares y la ultraderecha. Estamos en este momento asistiendo a un vendaval de acusaciones contra los que dirigían el Partido Popular en la época de Rajoy y diera la sensación de que todo se va a quedar en agua de borrajas. Puede ser, no lo niego, que mientras unos acusan sin fundamento, los otros se aten los machos. Pero, en cualquier caso, torpeza política. En la guerra como en la guerra.

Lo de Junts lo dejo aparte, porque su “cambiazo” no tiene ningún sentido, salvo el instinto de conservación. Pero lo cierto es que ha dejado al gobierno en minoría parlamentaria, lo que evidentemente supone un deterioro de imagen muy serio. Es cierto que este gobierno no ha hecho ninguna concesión a sus pretensiones soberanistas, pero es que no sé qué esperaban de un partido que se mueve en la legalidad constitucional.

Por último, aunque Pedro Sánchez y su equipo de exteriores están demostrando una gran valentía frente a las locas pretensiones de Trump y Netanyahu, a la ciudadanía no le llega con claridad la política internacional que se está jugando, porque no se explica bien. No vale con gritar ¡no a la guerra!, hay que hacer más pedagogía. 

Algo se ha hecho mal y las consecuencias de estos errores amenazan con llegarnos dentro de poco en forma de un gobierno neofascista, con mensajes que ya fueron condenados en Nuremberg. A no ser que los portavoces del gobierno reaccionen y empiecen a explicar a la ciudadanía lo que de verdad hay detrás de la falta de calidad intelectual de Feijóo y de Abascal.