Lo primero a dilucidar ha sido quién presidirá el gobierno, si Feijóo, como quiere el PP, o Abascal, el preferido de Vox. Los pensantes no
acaban de decidirse porque todo dependerá de la proporción de votos que
obtengan unos y otros. En cualquier caso, le quitan importancia, porque tanto
monta, monta tanto Alberto como Santiago.
Más difícil todavía está siendo la elección de
vicepresidentes. En un momento determinado parecía casi seguro que Isable Díaz Ayuso ocuparía la primera vicepresidencia. Pero tras sus últimos éxitos diplomáticos han
surgido dudas, ya que algunos la preferirían al frente de Exteriores. Ahora bien,
como las vicepresidencias no son incompatibles con las carteras, en los últimos
días circula la propuesta de nombrarla vicepresidenta primera y ministra de
Exteriores. Ella sin embargo no está demasiado satisfecha con esta posibilidad,
porque prefiere, sin ninguna duda, la presidencia del gobierno, para la que se
ve perfectamente preparada. En este último caso se tambalearía todo, porque a Miguel Ángel Rodríguez habría que darle algo, quizá el ministerio de Hacienda o por lo menos la Secretaría de Estado para el Fraude Fiscal
Menos dudas hay con respecto al titular de Interior, porque
casi todas las apuestas recaen en Miguel Tellado. Parece ser que nadie duda de
que sus finos modales y su contenida oratoria lo convierten en el hombre idóneo
para reprimir los desórdenes callejeros. Su lema es leña al mono, sobre todo si
éste es progresista.
Para Educación hay varios nombres, a los que se les está
sometiendo a un profundo test de cultura general, no vaya a ser que después de
nombrarlo sitúe a Huelva en el Mediterráneo. Precedentes hay.
En cuanto a Defensa, una vez decidido que por prudencia no
se le cambie el nombre al ministerio para denominarlo de la Guerra, como ha hecho
Trump sin sonrojarse, se busca a alguien que sea capaz de subir el gasto
militar por encina del 5 %, como exige el inquilino de la Casa Blanca. No
importa si las arcas del Estado se quedan vacías y como consecuencia hay que cerrar
hospitales, colegios y universidades públicas, porque donde haya un tanque de
última generación que se quite una UCI por moderna que ésta sea. Uno de los nombres que suenan para esta
cartera es el de Pepa Millán, la mano derecha de Abascal en el Congreso. Es
mujer, sabe mandar y no necesita hacer un gran esfuerzo para que su mirada
refleje autoridad.
Se habla también de la creación de un nuevo ministerio, el
de Prioridad Nacional y Freno a la Inmigración. Aquí hay muchos candidatos, todos ellos con calidad acreditada, por lo que no creo que al final haya problemas para elegir al titular.
Pero como las reformas que se proponen son tantas y todas tan interesantes, me estoy quedando sin tinta
en el tintero. Continuaré otro día.



















