Pero vayamos al grano. Como a Sánchez se le ha ocurrido sumarse a las iniciativas contra el mal uso de las redes sociales, empezando por
proponer un control de la entrada en las mismas a los menores de dieciséis años,
para qué queremos más. Elon Musk, a quien no caracteriza la mesura en sus
expresiones, ha abierto la caja de los truenos contra el presidente del
gobierno de España, no vaya a ser que cunda el ejemplo y se propague la lucha
contra los abusos de las tecnológicas. Habrá pensado, porque este pensamiento
forma parte del decálogo de los buitres del capitalismo, que hay que cortar por
lo sano, sin contemplaciones.
Confieso que a mí cuando oí los primeros exabruptos del
amigo de Trump me asusté, porque no me parecía muy prudente enfrentarse a este
tipo de individuos. Pero en cuanto supe que Abascal aplaudía al multimillonario
y después que Feijóo aseguraba que él no se iba a meter en los jardines que se
metía Sánchez, empecé a tranquilizarme, porque la discusión descendía a la
arena de la política y eso cambiaba el panorama. Si algo odia el votante
equilibrado es la intromisión de los magnates extranjeros en los asuntos de su
país.
Tras los primeros días de las declaraciones de Musk contra
Sánchez, como los periodistas acuden con frecuencia a frases estereotipadas, se
empezó a utilizar la expresión guerra de las tecnológicas, hipérbole que desde
mi punto de vista no tiene cabida en este contexto. Yo preferiría hablar de ética, porque las intromisiones del dueño de X en los asuntos de un país soberano se caracterizan por
faltar a los principios que marca la moral más elemental y no a los enfrentamientos bélicos. La
falta de escrúpulos suele ser la seña de identidad de los millonarios todopoderosos.
Estoy convencido de que Sánchez ha medido muy bien la
repercusión de sus iniciativas en este asunto, que cuenta con el respaldo de
gran parte de los mandatarios europeos y que capitalizará a su
favor el barullo que Musk intenta organizar. Por supuesto sus enemigos en
España se pondrán a favor de las iniciativas del magnate, porque dado su odio son
capaces de aliarse con el diablo. Incluso es posible que Isabel Díaz Ayuso proponga para el multimillonario la Medalla de Madrid, para premiar su contribución a la paz mundial.
Por cierto, yo hace tiempo que decidí no utilizar las redes sociales. Pero eso sería objeto de otra reflexión. Hoy no toca.





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