Lo que sucede es que en este delicado asunto se están
mezclando desde el principio y con intenciones espurias conceptos distintos, mezclando un problema de inmigración con la acusación de haber sufrido una
agresión. En mi opinión, ya lo he dicho aquí en varias ocasiones, se trató de
una invasión de civiles. tolerada o apoyada por Marruecos., de manera que, al socaire de la avalancha humana, algunos de los que cruzaron la
frontera se quedaron en Ceuta como inmigrantes ilegales.
Vayamos por partes para en lo posible aclarar ideas. En éste,
como en otros casos similares, los aspectos relacionados con la inmigración
llevan el ritmo que permiten las circunstancia, porque existen unas leyes que
hay que respetar. Los menores no pueden ser devuelto mientras no exista una
fehaciente reclamación de sus padres o tutores y los mayores de edad deben ser sometidos
al cribado de las circunstancias que alegan para emigrar a España. Es la ley y
hay que cumplirla.
Respecto a la invasión, lo que sucede es que cualquier
movimiento de grandes masas humanas origina unos problemas cuya resolución requiere
tiempo, porque se trata de seres humanos que han quedado presos de su decisión
de sumarse a una avalancha humana. Es cierto que la iniciativa fue suya, pero
no menos que un país que se considera un estado de derecho no puede
desentenderse de la situación de hecho que se ha creado.
A mí me parece que estamos en la misma situación que estaríamos
si en vez de invasión pacífica hubiera sido violenta. De tal forma que, si tras
unos ataques manu militari los perjuicios ocasionados por los combates requieren tiempo para ser restañados, tampoco es fácil volver a la normalidad cuando ha habido
ocupación sin disparar un solo tiro. Hay que preservar el orden, atender a los
que han quedado vagando por las calles, identificarlos uno a uno, abrir los
correspondientes expedientes de repatriación o de admisión, proveer
medios sanitarios, equipar campamentos, etc. etc. A nadie en su sano juicio se
le escapa que todo ello requiere tiempo y dotaciones económicas.
Que la oposición, sin duda conocedora de esta realidad, no
sólo se niegue a colaborar. sino que además utilice la lentitud como arma
política para atacar al gobierno resulta miserable. Porque lo que están
haciendo tanto el PP como Vox no es aportar ideas que ayuden a salir de la
crisis, sino inhibirse por un lado y atacar por otro. La pregunta que hay que
hacerse es: ¿de que manera hubieran resuelto ustedes el problema si estuvieran gobernado? ¿A
tiros? ¿Saltándose la ley?
Suponiendo que lo sepan, no lo dicen.



















