Ahora bien, intentar cambiar un régimen bombardeando un país no tiene ningún sentido por varias razones. La primera, porque el uso de la fuerza, con la consiguiente pérdida de vidas humanas, es aberrante. En segundo lugar, porque con la derrota se podrá descabezar un sistema, pero no acabar con un régimen. La Historia está plagada de intentos fallidos, que nos demuestran la imposibilidad de eliminar lo que cuenta con el respaldo de una gran parte de la población. Sin ir más lejos, acordémonos de Afganistán. Lo que sucede es que ni a Trump ni a Netanyahu les mueve el interés por restituir las libertades en Irán. Son otros muy distintos sus intereses, unos de tipo económico y otros de supuesta seguridad.
Por otro lado, volviendo a la posición del gobierno español, una cosa es colaborar con los que atacan un país y otra muy distinta defender el área geopolítica a la que se pertenece. Desde Rota y Morón despegaban aviones cisterna que abastecían a los cazabombarderos que machacan a la población iraní. Los dos buques de guerra enviados a Chipre, encuadrados en una operación auspiciada por la Unión Europea, se dirigen allí para colaborar, si fuera necesario, en la defensa de nuestras fronteras. No hay absolutamente ninguna contradicción.
Otra cosa es que este envío le sirva a la Casa Blanca para presumir de que ha doblegado la voluntad de Sánchez, a los ínclitos Feijóo y Abascal como excusa para continuar insultando al presidente del gobierno y a la extrema izquierda española para repetir sus utopías pacifistas. Al primero le mueve la soberbia, a los segundos la frustración que arrastran desde hace tiempo y a la tercera sus contradicciones.
En cuanto a las posibles represalias económicas, por
supuesto que asustan. Ahora bien, estoy completamente seguro de que el riesgo está muy
medido y de que la sangre no llegará al río. Otra cosa muy distinta es la crisis que se nos
avecina por culpa de la insensatez de Trump. Pero ésta también la sufrirán
ellos, lo que por supuesto no me consuela.
Me atrevería a decir, una vez más, que Sánchez sabe lo que
hace en política internacional. Me pongo a temblar cuando pienso que quizá algún día este papel les corresponda a Feijóo y a Abascal, que ni siquiera hablan inglés.












.jpg)
.jpg)







