En contra de lo que suelo hacer cuando recibo alguno de
estos originales y creativos mensajes, quizá porque me cogiera desprevenido, lo
abrí. Para mi sorpresa se trataba de un video, en el que una mujer joven
explicaba que ella iba a tener trillizos dentro de tres años. Confesaba que,
aunque no había todavía mantenido relaciones sexuales con su pareja, gracias a
la nueva ley aprobada en la Comunidad de Madrid sobre la protección a los “no
nacidos”, suponía que bastaba con la intención de ser madre para acogerse a sus
beneficios.
El sainete burlesco era una clarísima ironía crítica contra la ley promovida por Isabel Díaz Ayuso, muy divertido, por cierto, interpretado por la que supongo
que debía de ser una actriz cómica. Me reí de lo lindo, al mismo tiempo que me
quedé muy extrañado al observar que alguien de pensamiento político facha pudiera
propagar un ataque a la ínclita presidenta de la comunidad de Madrid.
La explicación a la aparente contradicción me llegó a
continuación, cuando algún otro del grupo, de pensamiento político idéntico al del provocador, razonó que posiblemente esos no
nacidos y reconocidos por la ley acabarían teniendo derecho al voto, como los denostados inmigrantes y los olvidados nietos de los que huyeron de la represión franquista. Fue
entonces cuando comprendí que ni el de la catapulta ni su fiel escudero habían
entendido la ironía, de manera que, acostumbrados como están a los continuos ataques
a Sánchez, creyeron que se encontraban ante uno más de los cientos que circulan.
A mí esta anécdota me ha hecho pensar sobre la frivolidad de
algunas mentalidades, la de aquellos que están contra algo o alguien, pero no
saben a favor de qué o de quién. Sorprendentemente los protagonistas de esta
incursión en un grupo de WhatsApp no tenían ni idea de qué era eso de la
protección social a los concebidos pero no nacidos. Sin embargo, como veían que el video atacaba algo, no dudaron en pensar que
se trataba de una diatriba contra el sanchismo. ¿Contra quién si no?
Cuando se juntan la ignorancia con los prejuicios y con el fanatismo sectario surgen
auténticos esperpentos. Observar como algunos se quedan con el culo de su simpleza
al aire, puede ser un buen entretenimiento veraniego. Lo que sucede es que yo preferiría entretenerme con algo que tuviera un poco más de categoría intelectual.



















