Naturalmente la condena del “whatsapero” a tales costumbres era fulminante y
las respuestas del resto fueron cero, porque quién en su sano juicio no va
estar de acuerdo en que haya que condenar esta flagrante violación de los derechos humano,
como es casar a una niña a esa edad.
Si digo en el título que da que pensar, es porque llama
la atención la cantidad de condenas contra la religión musulmana que están
apareciendo en los últimos tiempos en las redes sociales, al mismo tiempo que
se observa un silencio bastante preocupante respecto al genocidio de Gaza
y a los bombardeos indiscriminados a la
población civil de Líbano, cuando no se justifican como ataques a los terroristas de Hamás o de Hezbolá.
No contentos con este silencio cómplice, las muchachadas
fachas, cada vez más numerosas y violentas, gritan en sus manifestaciones aquello de “musulmán el que no bote”. Es decir,
ni una palabra contra los genocidas y asesinos de niños, pero sí gritos desaforados
contra la religión que practican la mayoría de los que son víctimas de la barbarie genocida.
Lo curioso de todo esto es que la mayoría de estos neonazis
presumen de cristianos, cuando el papa León XIV ha condenado sin paliativos las
guerras ilegales y cuando la conferencia episcopal española se ha unido sin
ambages al jefe espiritual católico. Pero claro, hay quienes del cristianismo
sólo han aprendido la historia de las cruzadas, pero muy poco de los mensajes evangélicos que conducen al humanismo cristiano.
Cuando los vientos soplan unidireccionalmente, cuando a las
denuncias de abusos en una de las partes se une el silencio contra los genocidios cometidos por la
otra, mientras los macarras botan, botan, botan, hay que preguntarse de dónde
vienen las consignas. Yo lo tengo claro, todo esto no es más que una evidente manifestación de las guerras psicológicas que se organizan para apoyar la destrucción y la muerte.
Por tanto, yo le pediría a los “catapultadores” de noticias
como la de las niñas obligadas a casarse a los nueve años que reflexionaran antes
de disparar, que contemplaran el actual conflicto internacional en su
totalidad. Quizá de esa manera no caerían en manos de los estrategas
psicológicos de los genocidas.

Es de vergüenza cómo se utilizan noticias reales para fabricar una cortina de humo emocional.
ResponderEliminarLo que más me duele es esa ceguera selectiva: condenar con razón el matrimonio infantil pero callar ante el asesinato de esos mismos niños bajo las bombas. Como bien dices, hay quienes han confundido el Evangelio con una armadura de cruzado, olvidando que la base de nuestra cultura es el humanismo y la piedad, no el 'botar' contra el diferente.
Fernando, así es.
ResponderEliminar