30 de diciembre de 2025

Donde las dan las toman

He estado a punto de titular el artículo de hoy "Déjame por Dios que coja aire”, pero me he arrepentido a tiempo porque me ha parecido un poco exagerado. La compostura nunca debe perderse, por muy indignado que uno se sienta en un momento determinado.

El otro día me enteré de una serie de noticias que, aunque nada me sorprendieron acostumbrado como estoy al surrealismo, debo reconocer que me soliviantaron una mijita, utilizando una expresión muy gaditana. La primera fue el anuncio por parte de la presidenta de Extremadura de que habían robado en un pueblo de su comunidad las papeletas enviadas por correo, lo que según ella significaba que el gobierno de la nación estaba perpetrando un pucherazo electoral. Por supuesto, los portavoces de su partido no tardaron en repetir el eslogan a los cuatro vientos, anunciando con redobles de tambor que la democracia en nuestro país corre peligro. La Guardia Civil y Correos aclararon inmediatamente que en realidad se trataba del robo de una caja fuerte que contenía 14.000 euros y 120 papeletas electorales. Según las mismas fuentes, desde octubre se habían producido varios atracos en oficinas de esta entidad con el mismo modus operandi, lo que a todas luces indica que se trata de actos cometidos por una banda de vulgares rateros.

Ese mismo día nos enteramos de que han salido a relucir varios casos de acoso machista perpetrados por diferentes miembros destacados del PP, como el del alcalde de Algeciras y senador por este grupo, como el del presidente provincial de Badajoz, como el de un exedil del PP en Rivadavia o como el del exalcalde de El Pinar (Granada). Además, los telediarios nos traen la noticia de que el primo (¿nepotismo?) y chofer de María Guardiola, presidenta de Extremadura, ha sido cesado al trascender que estaba condenado por malos tratos a su pareja. Naturalmente, el partido que preside Alberto Núñez Feijóo  explica que en unos casos no eran conscientes y que en otros se estaban aplicando los protocolos internos para depurar responsabilidades. Asegura que sus casos no son de la misma naturaleza que los del PSOE. 

Todo esto sería lamentablemente sólo una serie de tristes anécdotas que demostrarían que el machismo sigue vivo en nuestra sociedad en cualquiera de sus niveles, si no fuera porque los populares, siguiendo la consigna de Aznar “el que pueda que haga”, han pretendido convertir los casos de acoso del PSOE en exclusivos de este partido. Lo que sucede es que cuando no se eligen bien los argumentos para la confrontación política, a veces sale el tiro por la culata.

Supongo que, como decía yo aquí hace unos días en otro artículo, a lo largo del tiempo que todavía nos queda hasta las próximas elecciones generales se irá poniendo en evidencia el sinfín de triquiñuelas que la oposición está utilizando para “descabalgar” a Sánchez. Los incondicionales de las derechas y ultraderechas españolas no las reconocerán, porque la ceguera es muy mala consejera. Pero es muy posible que ese sector de la izquierda, que ha visto tambalear sus convicciones en los últimos meses por culpa de los corruptos y los acosadores, reaccione y valore en sus justos términos las maniobras que los de Feijoo y Abascal han fraguado y siguen fraguando para recuperar el poder a costa de lo que sea.

Así mismo, confío en que los que componen esa ancha franja de votantes de centro, que son en realidad los que en las elecciones inclinan la balanza en uno u otro sentido, se den cuenta de lo que está sucediendo y no se dejen engañar por los señuelos neoliberales. Nuestro país no se merece un retroceso en prestaciones sociales ni en libertades democráticas.


26 de diciembre de 2025

Alianzas contra natura, no por favor

Tras el resultado de las elecciones extremeñas, con un PSOE en declive, un PP ganador aunque sin mayoría absoluta y un Vox creciendo como la espuma, se habla mucho de alianzas poselectorales. Por supuesto que todo parece indicar que los de María Guardiola gobernarán con la colaboración de la ultraderecha, pero ni está clara la modalidad de apoyo ni las condiciones que exigirán ni siquiera si lograrán cerrar un pacto. Yo apuesto por la rendición del PP ante las condiciones que le impongan los populistas de Abascal, pero la realidad es que todo está por ver.

Con este panorama, aunque no suponga una novedad porque ya nos hemos acostumbrado a las bajadas de pantalón de los presidentes autonómicos que han necesitado el apoyo de Vox, algunas voces han empezado a sugerir un pacto entre PP y PSOE, algo así como lo que sucede en Alemania entre el CDU y el SPD, es decir entre conservadores y socialdemócratas. Concretamente, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de Extremadura en varias legislaturas, ha puesto la idea sobre el tapete. El no habla de alianza, sino de facilitar la investidura de María Guardiola para evitar que caiga en manos de Vox, lo que significaría que sus diputados votarían sí y de esa manera la presidenta en funciones podría ignorar las propuestas de los ultraconservadores. Una hipotética alianza, a la que yo no veo ningún porvenir.

La incompatibilidad entre los actuales PP y PSOE es absoluta. En estos momentos, con los populares dependiendo de la ultraderecha y los socialistas del batiburrillo de partido a los que sólo les une el rechazo a la derecha en unos casos y al centralismo conservador en otros, una alianza de esta índole los dejaría en mantillas.

Pero es que, además, ni a los electores conservadores les gustaría una alianza con el odiado Sánchez ni a los socialistas con un Feijóo que se ha convertido, gracias al estilo de oposición macarra que está ejerciendo desde que pasó a ser jefe de la oposición, en un político decadente, sin ideas y con una falta de carisma que llama la atención. Si el PSOE le ayudara a gobernar, perdería muchos votantes.

En mi opinión, esta posible alianza que como digo no creo que les guste a muchos, le daría un breve respiro a María Guardiola, pan para hoy y hambre para mañana. Pero al PSOE lo hundiría hasta niveles de los que le costaría años recuperarse. Por tanto, desde mi punto de vista, lo mejor que puede hacer ahora el partido socialista es agotar la legislatura, intentar que la debacle de Extremadura no se repita en otras comunidades y continuar con las políticas progresistas que le demanda su electorado. El tiempo puede jugar a su favor, siempre y cuando sepa jugar sus cartas y no dilapide el capital que aún mantiene.

No, no va a ser fácil salir del agujero el que una oposición antidemocrática, apoyada por unos poderes fácticos internos y por una inercia de carácter internacional que propicia el auge de las ultraderechas en el mundo entero, lo quiere sepultar. Pero es preferible pasar a la oposición durante unos años que dar pasos en falso. 

21 de diciembre de 2025

Feliz Navidad

En primer lugar, Feliz Navidad para todos los que leéis en este blog mis ocurrencias. No sé a vosotros, pero a mí, a pesar de los inevitables excesos gastronómicos y de algún que otro ajetreo, estas fiestas me siguen pareciendo un paréntesis de tranquilidad entre las tensiones cotidianas. No hace falta que me lo digáis, ya sé que no es más que un espejismo, pero si uno se lo propone puede convertirlo en realidad. Yo lo hago así y no me va mal.

Este año también brindaré, pero no al estilo de Ayuso. Dejaré a un lado a los demonios y procuraré acordarme de los ángeles. Claro es que yo no dispongo de un asesor de chistes fáciles y además mi sentido del humor tiene límites, los que me marca la prudencia. Las chirigotas para los carnavales y la elegancia para los brindis.

Pero a pesar de que, como he dicho arriba, mi voluntad me lleva a abrir un paréntesis navideño de paz, sosiego y tranquilidad, mi mente no para. Es tanta la hipocresía que veo a mi alrededor, tanta la indiferencia ante la desigualdad, tanto el olvido de los muertos en Gaza o en Ucrania o en tantas guerras a lo largo y ancho del mundo, que si cayera en el olvido no me lo perdonaría a mí mismo.

Dice la frase bíblica “paz a los hombres de buena voluntad” y, desde hace siglos, se repite una y otra vez; de manera que de tanto manoseo uno llega a aborrecerla por inútil, sobre todo cuando se la oyes decir a los promotores de las guerras, a los que amenazan las fronteras, a los que desprecian por completo las vidas humanas, a los que expulsan a los inmigrantes como si de ganado se tratara, a los que desalojan a los “okupas” de sus precarias viviendas sin ofrecerles alternativas, a los que desmontan la sanidad pública para que algunos hagan negocio, a los que facilitan la enseñanza privada en perjuicio de la pública, a los que…

Volvamos a la Navidad, que si no me embalo. Yo ya he puesto el belén, el árbol y el papá Noel en la puerta de mi casa, símbolos que me acompañan desde hace decenios. También he cerrado mi programa navideño, el de todos los años, porque soy persona de costumbres tradicionales, según unos, o de usanzas rutinarias en opinión de otros. Pero lo más importante es que sé que estaré rodeado de todos los míos, que habrá turrón, vino y chistes, que me pasaré un pelín en lo de las copas, pero que me sentiré feliz. Porque la Nochebuena se viene, la Nochebuena se va y… No sigo porque de lo que viene a continuación prefiero no acordarme.

Soy consciente por supuesto de la artificialidad de toda esta simbología, pero no me importa mantenerla y fomentarla. Se trata, como decía arriba, de un paréntesis, de un intento de desviar la mente de lo cotidiano, porque no sólo de la inquietante realidad vive el hombre.

Una vez más, ¡Feliz Navidad y mucha suerte en 2026 a todos!


16 de diciembre de 2025

El titubeo de los débiles o tenemos legislatura para rato


Ayer oí y vi la comparecencia de Pedro Sánchez ante los medios de comunicación para dar cuenta de la situación política del momento y, como me pareció cargada de mensajes, no tardé en sentarme frente a mi ordenador con el propósito de ponerme a escribir mis impresiones, no fuera a ser que se me olvidaran. Como se trató de una intervención larga y tendida, trataré de centrarme en los aspectos que a mí me parecen más relevantes.

En primer lugar, después de oírle ya no me cabe la menor duda de que, a pesar de los pesares, tiene la intención de continuar gobernando hasta que, de acuerdo con lo que marca la Constitución, acabe la legislatura. Lo ha dicho por activa y por pasiva. El presidente del gobierno reconoce su debilidad parlamentaria, pero tengo la sensación de que confía en su capacidad de negociación y que, como consecuencia, cree poder recuperar el apoyo de sus socios. Su frase “sería un error histórico que gobernara la derecha y la ultraderecha”, es un aviso a navegantes. Ninguno de los llamados partidos de la investidura saldría bien parado con un gobierno presidido por Feijóo con Abascal a su lado y, a pesar del postureo de rebeldía de los últimos días, ellos lo saben.

La segunda conclusión que saqué es que no está dispuesto a cambiar los ministros actuales, salvo a Pilar Alegría que se presenta a las elecciones autonómicas en Aragón. Los ha defendido a todos, a los suyos y a los de Sumar, porque considera que están haciendo un buen trabajo al frente de sus respectivos ministerios. A pesar de que Yolanda Díaz, arrastrada por un impulso de irresponsable deslealtad, se lo pidió en público a través de una entrevista televisada, la contestación ha sido tajante: ¡no!

Anunció entrevistas con Oriol Junqueras y negociaciones con Junts. Posiblemente tendrá que calmar al PNV, que parece haberse inquietado en los últimos días. Respecto a los partidos de izquierda, me refiero a los ladradores y poco mordedores, necesitará calmarlos con nuevas medidas progresistas, lo cual no creo que a Pedro Sánchez le plantee demasiados problemas. Por último, Sumar, a pesar de las declaraciones de cara a su galería, no parece que vaya a romper con su socio de coalición. 

Respecto a los casos de acoso machista, ha sido tajante. El PSOE es un partido feminista pero no infalible. Asegura que se ha reaccionado con contundencia y dice que no admite lecciones de aquellos que niegan la violencia de género y que recortan las libertades de las mujeres, como el derecho al aborto.

De la corrupción, lo mismo. Los procesados han sido apartados del partido desde el primer momento y le recuerda al PP que su sede está pagada con dinero negro y que el partido que ahora preside Feijóo fue condenado por financiación ilegal. El PSOE, asegura,  ni lo ha sido ni lo será.

Ya sé que estas reflexiones les entrarán a los enemigos de Sánchez por un oído y les saldrán por el otro. Pero que los progresistas de este país anden con titubeos tiene muy poco sentido. El gobierno actual está llevando a cabo unas políticas sociales como ningún gobierno socialista anterior se había atrevido a promover. La situación económica es buena y, como ha dicho Sánchez en su comparecencia, no hay más que darse una vuelta por las concurridas calles de nuestras ciudades para comprobar que el país sigue adelante, a pesar de los gritos desesperados de la derecha y la ultraderecha.


12 de diciembre de 2025

Alma republicana y sensatez constitucional

 

Ante de entrar en un tema tan delicado como es el de monarquía o república, confesaré que tengo el alma republicana, pero también que mientras no cambie la Constitución acataré la presencia de un rey al frente de la jefatura del Estado sin levantar la voz. Creo que no hay contradicción entre la idea de que en una república se logran mayores niveles de democracia que en una monarquía y la de que una vez establecido el pacto que refleja la carta magna lo prudente es respetarlo.

Ahora bien, respetar no significa tragar. El rey emérito, no sólo se comportó en su momento como un defraudador de hacienda, como un desaprensivo comisionista y como un vulgar mujeriego, sino que además pasea sus vergüenzas sin ningún recato a lo ancho y largo de la geografía española. Con el libro que acaba de publicar pretende reconciliarse con la Historia, intento absurdo, con aires bastante patéticos, porque no sólo no lo consigue, sino que además queda señalado como un personaje que tan seguro está de su intocable dignidad regia que se pone el mundo por montera o, dicho de otra forma no menos coloquial, le importa un bledo la institución que hoy encarna su hijo y sucesor.

No olvidemos que una de las consecuencias que acarrea su estrafalario y ridículo comportamiento es que perjudica a la Monarquía. El libro recién publicado y el esperpéntico vídeo que ha lanzado para promover su venta lo dejan a la altura de un auténtico mercachifle. Si no fuera porque se sospecha que no es capaz de entender el alcance de su torpeza, uno diría que le han contratado los republicanos para que les ayude a expulsar del trono a su sucesor. Mayor ataque a lo que dice defender no cabe.

Pero volvamos al principio de esta reflexión: monarquía o república. Lo importante ahora debe ser que Felipe VI se comporte con la dignidad de un monarca constitucional, al que se le exige como institución simbólica que de ejemplo de bonhomía, que no se suba al pedestal al que algunos intentan elevarlo, que actúe con la prudencia que corresponde a su obligada situación de neutralidad política, es decir, que no provoque el rechazo de los republicanos ni el alago empalagoso de los monárquicos.

Si lo hace así, si cumple con sus verdaderas obligaciones constitucionales, “puede servir”, puede ayudar a la concordia, al buen entendimiento entre los españoles y entre las partes de España. Si no, si sigue las tortuosas veredas por las que ha transitado el emérito, acabará en algún Abu Dabi perdido entre los oropeles de los sátrapas del petróleo.

Tengo la sensación que el actual rey ha aprendido la lección de lo que no se debe hacer. Es cierto que es sólo una impresión derivada de las formas que observo y no un auténtico convencimiento. Prefiero pensar que está bien preparado, que dispone de un buen bagaje intelectual y que no se deja llevar por los impulsos. Quizá la parte griega de su sangre, la que ha heredado de su madre la reina Sofía, le induzca a no “borbonear”, a no sacar los pies del plato. Ojalá, porque este país ya está harto de tanto desatino regio.

8 de diciembre de 2025

¿Elecciones anticipadas?

Cuando observo las dificultades a las que se enfrenta Pedro Sánchez para sacar adelante sus propuestas parlamentarias y, sobre todo, cuando analizo las maniobras especulativas con las que se justifican algunos grupos para retirarle el respaldo que hasta ahora le habían otorgado, me entran grandes dudas sobre si el presidente del gobierno debería o no convocar elecciones. Además, si a estas consideraciones le uno que los presupuestos no se aprueban desde hace tres años, la incertidumbre se convierte casi en el convencimiento de que así no se puede gobernar.

Sin embargo, cuando contemplo el comportamiento de una oposición, la del PP y Vox, unas veces dándose besos de tornillo en la boca y otras menospreciándose mutuamente, mis conclusiones anteriores se tambalean. Si además analizo el tipo de oposición a Sánchez que están haciendo estos partidos desde que accedió a la presidencia del gobierno, mis dudas se incrementan, porque concluyo que tanta insidia, tanta infamia y tanta vileza debe de estar alertando a una gran parte del electorado, sobre todo cuando ven que detrás de este trampantojo no hay ninguna propuesta constructiva, sólo palabras huecas y brindis al sol.

El gobierno actual, a pesar de las razones que pueda tener para convocar elecciones, debe de estar considerando que el tiempo le favorece, no sólo porque cada día que pasa la oposición pone más en evidencia su falta de calidad, sino además porque ciertas acusaciones de corrupción terminarán esclareciéndose a favor de los acusados, sin olvidar que tanto a Vox como al PP les están saliendo a relucir sus propias tropelías y, no menos importante, sus manifiestos “errores” en la gestión de las autonomías donde gobiernan.

La información que se va teniendo sobre el comportamiento de Mazón está llegando a unos niveles que hacen pensar que no va a poder librarse de responsabilidades penales. Los 228 muertos el día de la DANA antes de que el president se dignara aparecer, claman justicia, de manera que no creo que tardemos mucho tiempo en verlo sentado en el banquillo de los acusados. En cualquier caso, la sociedad española en general y valenciana en particular ya lo ha juzgado y condenado como político.

En Madrid, todos los días saltan escándalos relacionados con la sanidad pública. El último, que descubro mientras estoy escribiendo estas líneas, es el del reciclaje de los catéteres en el hospital de Torrejón. Que una gerencia decida reutilizarlos sin someterlos a la manipulación de empresas especializadas en un cometido tan delicado, es de una gravedad que provoca indignación. Hay que ser un desalmado para tomar una decisión que pone en riesgo la vida de los usuarios, con el único propósito de ganar más dinero. Este es el resultado del modelo Alzira, uno de los grandes inventos de un Partido Popular con la vista puesta en la privatización de la sanidad.

No voy a seguir poniendo ejemplos, porque para muestra un botón. Pero lo anterior me sugiere concluir que no me sorprende en absoluto que Pedro Sánchez quiera ganar tiempo antes de convocar elecciones. Lo necesita para poner en evidencia lo que espera a los españoles si accede al gobierno el tándem Feijóo-Abascal o Abascal-Feijóo, que tanto monta, monta tanto. ¿Tacticismo político? Pues claro, porque esto es política.

4 de diciembre de 2025

Obras son amores

Hace unos meses, para ser preciso el día uno de agosto de este año, publiqué en el blog un artículo que se titulaba “Las ciudades gruyer”.  A lo largo de sus párrafos reflexionaba sobre un tema que me encanta, la necesaria adaptación de las ciudades a las exigencias que van surgiendo, no sólo en cantidad, también en calidad. En él explicaba que se había iniciado el derribo de un viejo almacén que afeaba el entorno donde vivo, una vieja estructura de hierro y uralita vestigio de otros tiempos, encerrada entre edificios de construcción muy posterior, en uno de los cuales se sitúa mi vivienda en Madrid.

Pues bien, estas obras, que se iniciaron en junio rodeadas de una enorme polémica vecinal, porque la conspiranoia de algunos los alertaba de que la retirada del amianto nos iba a envenenar a todos, avanzan poco a poco para reconvertir aquella cicatriz urbanística en un polideportivo que, aunque desconozco el proyecto porque el ayuntamiento no lo publica, doy por hecho que mejorará sustancialmente el entorno. Como soy un apasionado de las reconversiones urbanas, sigo día a día la evolución de los trabajos a través de las ventanas de mi casa, desde las que se domina perfectamente un panorama que permite hacerse una idea de cómo quedará el enorme patio de manzana cuando las obras estén terminadas por completo, supongo que en un año o poco más.

Tengo vecinos que hubieran preferido que aquella vieja estructura, reliquia de unos tiempos ya superados por la reconversión urbanística de la ciudad, no se hubiera tocado, en parte porque no debe de preocuparles la estética y también como consecuencia de que han debido de imaginarse que los ruidos no les iban a dejar vivir en paz. Sin embargo, a mí, sobre todo en esta época del año con las ventanas cerradas para no pasar frío, no sólo no me molestan, sino que se me antojan una música celestial que anuncia a los cuatro vientos que la profunda transformación de la ciudad ha llegado hasta la puerta de mi casa.

Pero es que, además, siempre me ha parecido muy interesante que los edificios que por alguna razón han perdido la utilidad para la que fueron construidos se reconviertan para otros cometidos. Me encanta visitar antiguas fábricas o viejos mercados transformados en lugares de ocio o en museos o en espacios para cualquier otro cometido. Tengo la sensación de que se reutiliza una construcción que en su momento requirió un esfuerzo creativo y otro nada desdeñable de trabajo, ninguno de los cuales se debe desperdiciar.

El caso al que me refiero arriba no es el mismo, ya lo sé. Pero como a través de las obras estoy descubriendo día a día que parte de la estructura original se mantendrá para sobre ella reconstruir lo nuevo, mi imaginación me lleva a considerar que estoy ante un nuevo Pompidou o ante una nueva estación de Atocha o ante un nuevo mercado del Born. Soñar no cuesta dinero.

Lo cierto es que estas obras me tienen  expectante. Cuando se acaben y si el resultado es como espero que sea volveré a escribir algo aquí. Mientras tanto seguiré asomándome a la ventana cada día para disfrutar de un espectáculo que me tiene enganchado, elucubrar sobre los próximos pasos que se van a dar e imaginarme cómo acabará. Porque, aunque he buscado el proyecto hasta debajo de las piedras, parece como si el ayuntamiento lo ocultara. Sólo sé que será un polideportivo, cuya cubierta  consistirá en una plataforma ecológica.

Qué le vamos a hacer si soy un urbanita enamorado de mi ciudad.