Sin embargo, cuando contemplo el comportamiento de una oposición, la
del PP y Vox, unas veces dándose besos de tornillo en la boca y otras menospreciándose
mutuamente, mis conclusiones anteriores se tambalean. Si además analizo el tipo
de oposición a Sánchez que están haciendo estos partidos desde que accedió a la presidencia del gobierno, mis
dudas se incrementan, porque concluyo que tanta insidia, tanta infamia y tanta vileza
debe de estar alertando a una gran parte del electorado, sobre todo cuando ven
que detrás de este trampantojo no hay ninguna propuesta constructiva, sólo palabras huecas y brindis al sol.
El gobierno actual, a pesar de las razones que pueda
tener para convocar elecciones, debe de estar considerando que el tiempo le
favorece, no sólo porque cada día que pasa la oposición pone más en evidencia su
falta de calidad, sino además porque ciertas acusaciones
de corrupción terminarán esclareciéndose a favor de los acusados, sin olvidar que tanto a Vox como al PP les están saliendo a relucir sus propias tropelías
y, no menos importante, sus manifiestos “errores” en la gestión de las
autonomías donde gobiernan.
La información que se va teniendo sobre el comportamiento de
Mazón está llegando a unos niveles que hacen pensar que no va a poder librarse de
responsabilidades penales. Los 228 muertos el día de la DANA antes de que el president se
dignara aparecer, claman justicia, de manera que no creo que tardemos mucho
tiempo en verlo sentado en el banquillo de los acusados. En cualquier caso, la sociedad española en general y
valenciana en particular ya lo ha juzgado y condenado como político.
En Madrid, todos los días saltan escándalos relacionados con
la sanidad pública. El último, que descubro mientras estoy escribiendo estas
líneas, es el del reciclaje de los catéteres en el hospital de Torrejón. Que
una gerencia decida reutilizarlos sin someterlos a la manipulación de empresas
especializadas en un cometido tan delicado, es de una gravedad que provoca indignación.
Hay que ser un desalmado para tomar una decisión que pone en riesgo la vida de
los usuarios, con el único propósito de ganar más dinero. Este es el resultado
del modelo Alzira, uno de los grandes inventos de un Partido Popular con la vista puesta en la privatización de la sanidad.
No voy a seguir poniendo ejemplos, porque para muestra un
botón. Pero lo anterior me sugiere concluir que no me sorprende en absoluto que
Pedro Sánchez quiera ganar tiempo antes de convocar elecciones. Lo necesita
para poner en evidencia lo que espera a los españoles si accede al gobierno el tándem
Feijóo-Abascal o Abascal-Feijóo, que tanto monta, monta tanto. ¿Tacticismo político? Pues claro, porque esto es política.

El tactismo político es política con "p" minúscula. La Izquierda, y en concreto el PSOE, es mucho mas que las personas y por supuesto mas que Pedro Sánchez, cuyos gobiernos han hecho cosas buenas, pero él ha cometido errores muy graves (Avalos, Cerdán, y Koldo) y que ponen en peligro los resultados de unas posibles elecciones. ¿no sería preferible ir preparando una nueva cabeza en el Partido? Ultimamente Jordi Sevilla se deja ver con sospechosa frecuencia, aunque hay otros (Elena Valenciano o Juan FernandoLópez Aguilar).
ResponderEliminarEs posible que algo se empiece a mover en el PSOE. Sin embargo, el estilo presidencialista que tuvo que adoptar Pedro Sánchez cuando la "vieja guardia" socialista se oponía a su giro a la izquierda, hace muy difícil cualquier movimiento a corto plazo. Si además tenemos en cuenta la recomendación de Ignacio de Loyola, "en tiempos de tribulación no hacer mudanza", la cosa se complica todavía más. Por eso, parece improbable que antes de las próximas elecciones veamos grandes cambios. Pero, estoy de acuerdo, todo se andará.
EliminarNo me gustan los anónimos. El comentario del día 9 era mío.
ResponderEliminarDe todas formas, quiero hacer una precisión. Tal vez la "vieja guardia socialista" no se opuso a un giro a la izquierda respecto a la política del gobierno de derechas que precedió a Pedro Sánchez. Lo que sí se pudo oponer es a una política social descontrolada que produce a veces efectos contrarios a los deseados.
Soy partidario de subir impuestos para poder financiar la políticas sociales, pero teniendo en cuenta que a causa de la facilidad que hay ahora de transferir fondos a otros países, al menos de momento, hay que hacer las políticas sociales con el corazón, pero también con la cabeza. Creo que en el PSOE hay muchos que lo ven así, pero en otros partidos de izquierda que quieren hacerse notar no parece haber tantos. Pero están ahí y hay que contentarlos.
Alfredo, cuando la "vieja guardia" se opuso a un giro del PSOE a la izquierda no pensaba en otros partidos, porque esas alianzas vinieron después de que Pedro Sánchez desplazara del gobierno al PP. Estaban muy cómodos en sus poltronas, el electorado progresista empezaba a desconfiar de ellos y una generación de socialistas jóvenes se propuso salvar al partido de su destrucción a manos de Podemos. Esa es la verdadera historia y, como consecuencia, la nueva ejecutiva, con Sánchez a la cabeza, estableció un control muy estricto de la organización. Es lo que intento expresar cuando digo que no es fácil modificar una estructura "presidencialista".
ResponderEliminarAhora bien, tiempo al tiempo.
Por cierto, si entras como anónimo, basta con que al final pongas Alfredo. Los lectores de este blog y yo sabemos eres un viejo amigo, que no es lo mismo que amigo viejo.
que también ...
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