Vamos a ver, ministro: no es lo mismo estrellar aviones
comerciales contra edificios civiles, que organizar una invasión ciudadana,
formada por 70.000 personas. Puede llegar a entenderse que a la inteligencia
norteamericana se le escapara aquello, pero es muy difícil aceptar que a la
española no le llegaran noticias sobre algo que funcionó gracias al boca a boca
de miles de ciudadanos marroquíes.
En este asunto hay otras controversias en las que hoy no
quiero entrar, porque tiempo habrá. Prefiero céntrame en lo que a mí más me preocupa, que uno de los pilares más importante que sostienen la seguridad de
un país, los servicios secretos, es decir, el espionaje y el contraespionaje,
estuvieran en mantillas ese día. En Ceuta y en Melilla existe un riesgo constante
desde hace decenios de que sucedan asaltos masivos a través de sus fronteras,
cuya característica más importante es que no se pueden detener a tiros, porque
si se hiciera nos convertiríamos en un país genocida. La única manera de actuar
es mediante la prevención y la acción diplomática. Pero si nuestro gobierno no
se entera de lo que se está cociendo al otro lado de las verjas, es imposible
actuar con eficacia.
La falta de información ha sorprendido al gobierno con el pie
cambiado, porque no es lo mismo actuar antes de que se produzca la invasión que
hacerlo cuando miles de personas, incluidas mujeres y niños, se pasean por las
calles de Ceuta. Las acciones diplomáticas, que doy por hecho que se iniciaron
inmediatamente, no tienen la misma eficacia a toro pasado que si se hacen antes
de que se consume el asalto. Si se actúa a tiempo, se pude ser exigente e
incluso es posible utilizar la amenaza represiva. En otro caso, si los
acontecimientos te han sobrepasado, solo cabe el uso de paños calientes, es
decir, actuar a remolque de los que tomaron la iniciativa y sorprendieron a
nuestros dirigentes.
Yo no voy a pedir dimisiones, porque estoy convencido de que
estamos ante uno de esos casos de “entre todos la mataros y ella sola se murió”.
Sin embargo, sí creo que es preciso proceder a una profunda revisión de
nuestros servicios de información, porque es evidente que los marroquíes nos han metido un gol de campeonato.

Algún mensaje sí dio el CNI, aunque hay que admitir que a lo mejor no fue lo suficientemente alarmante.Tal vez se hizo así para no molestar al Presidente, que estaba de vacaciones. Eso sí, el Presidente sin soltar el teléfono, dando instrucciones, como reflejan las innumerables medidas tomadas durante las cuatro primeras semanas desde la entrada masiva.
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