16 de septiembre de 2026

Nuestros servicios de información fallaron

A medida que se van conociendo nuevos detalles sobre lo sucedido en Ceuta los días 30 y 31 del pasado mes de julio, más evidente parece que los servicios de información españoles fallaron. Se le puede dar muchas vueltas a la situación para apoyar la imprevisibilidad de la invasión multitudinaria, pero, al final, que ni Interior ni Defensa estuvieran debidamente informados es algo que no admite disculpas de ningún tipo. Parece ser que hubo avisos más o menos alarmantes, pero de lo que no hay duda es que los conductos de comunicación no fueron los adecuados. Cuando la seguridad nacional está en juego, las alertas deben llegar a las máximas instancias de la nación sin pasar a través de mandos intermedios. La intervención en el proceso del jefe del gabinete del delegado del gobierno en Ceuta se me antoja algo esperpéntica.

El otro día oí en un programa de televisión comparar este caso con el del ataque a las torres gemelas de Nueva York hace veinticinco años. El compareciente, un ministro del actual gobierno, sostenía que la CIA tampoco había detectado la posibilidad de aquel acto terrorista, entre otras cosas debido al modus operandi que habían elegido los yihadistas para perpetrar su salvaje atentado. Por tanto, seguía su argumento, nada de particular tiene que al CNI le hubiera sucedido lo mismo.

Vamos a ver, ministro: no es lo mismo estrellar aviones comerciales contra edificios civiles, que organizar una invasión ciudadana, formada por 70.000 personas. Puede llegar a entenderse que a la inteligencia norteamericana se le escapara aquello, pero es muy difícil aceptar que a la española no le llegaran noticias sobre algo que funcionó gracias al boca a boca de miles de ciudadanos marroquíes.

En este asunto hay otras controversias en las que hoy no quiero entrar, porque tiempo habrá. Prefiero céntrame en lo que a mí más me preocupa, que uno de los pilares más importante que sostienen la seguridad de un país, los servicios secretos, es decir, el espionaje y el contraespionaje, estuvieran en mantillas ese día. En Ceuta y en Melilla existe un riesgo constante desde hace decenios de que sucedan asaltos masivos a través de sus fronteras, cuya característica más importante es que no se pueden detener a tiros, porque si se hiciera nos convertiríamos en un país genocida. La única manera de actuar es mediante la prevención y la acción diplomática. Pero si nuestro gobierno no se entera de lo que se está cociendo al otro lado de las verjas, es imposible actuar con eficacia.

La falta de información ha sorprendido al gobierno con el pie cambiado, porque no es lo mismo actuar antes de que se produzca la invasión que hacerlo cuando miles de personas, incluidas mujeres y niños, se pasean por las calles de Ceuta. Las acciones diplomáticas, que doy por hecho que se iniciaron inmediatamente, no tienen la misma eficacia a toro pasado que si se hacen antes de que se consume el asalto. Si se actúa a tiempo, se pude ser exigente e incluso es posible utilizar la amenaza represiva. En otro caso, si los acontecimientos te han sobrepasado, solo cabe el uso de paños calientes, es decir, actuar a remolque de los que tomaron la iniciativa y sorprendieron a nuestros dirigentes.

Yo no voy a pedir dimisiones, porque estoy convencido de que estamos ante uno de esos casos de “entre todos la mataros y ella sola se murió”. Sin embargo, sí creo que es preciso proceder a una profunda revisión de nuestros servicios de información, porque es evidente que los marroquíes nos han metido un gol de campeonato.

Lo vuelvo a decir y no me cansaré de repetirlo: sin seguridad no hay libertad ni democracia.

1 comentario:

  1. Algún mensaje sí dio el CNI, aunque hay que admitir que a lo mejor no fue lo suficientemente alarmante.Tal vez se hizo así para no molestar al Presidente, que estaba de vacaciones. Eso sí, el Presidente sin soltar el teléfono, dando instrucciones, como reflejan las innumerables medidas tomadas durante las cuatro primeras semanas desde la entrada masiva.

    ResponderEliminar

Cualquier comentario a favor o en contra o que complemente lo que he escrito en esta entrada, será siempre bien recibido y agradecido.