4 de noviembre de 2026

La espectacular derrota de Trump

Aunque no conozco bien la trayectoria política de Lula da Silva, sólo pensar que un representante de la izquierda democrática internacional haya vencido a Bolsonaro hijo, un candidato más fascista que donde los hacen, me ha llenado de satisfacción. Pero es que, además, la derrota por goleada del "trumpismo" en EE. UU. colma el vaso de la esperanza en que estemos ante un cambio de tendencia en el peligroso crecimiento de la ultraderecha en el mundo occidental.

Tengo la sensación de que esta victoria de la izquierda, en un país tan extenso y por consiguiente de tanta importancia geoestratégica como es Brasil, puede significar un brusco frenazo en el resurgir de la ultraderecha en el mundo. De momento significa que durante cuatro años más Brasil continuará fuera de la órbita de Trump, máximo representante de la ultraderecha internacional, tocado de lleno en estos últimos comicios.

Es difícil de entender el vertiginoso aumento de votantes de la ultraderecha en los últimos años. Supongo que responderá a causas muy distintas en cada país o en cada región del mundo. Pero es muy posible que entre esas causas haya algún factor común, quizá la búsqueda de algo distinto a lo actual, porque la ingenuidad e ignorancia de algunos les hace pensar que con abrazar el autoritarismo se resuelven los problemas. 

Sólo pensar que esté aumentando el número de personas que preferirían vivir bajo los dictámenes de un tirano en vez de bajo el amparo de las libertades democráticas me produce escalofríos. Me cuesta tanto creerlo que prefiero pensar que los votantes de la ultraderecha no son conscientes del riesgo de apoyar doctrinas totalitarias, sino que ven a sus representantes como a cualquier otro líder demócrata. No perciben el peligro o prefieren no percibirlo.

Por eso, ante un panorama tan desolador, cuando observo la derrota de un totalitario apoyado por la oligarquía tecnocrática y la victoria de un progresista demócrata me congratulo. Pienso, o prefiero pensar, que los errores de Trump, de Milei y de tantos otros líderes fascistas se están poniendo al descubierto y que empiezan a surgir señales de cambio de tendencia. La situación económica mundial que ha creado el ataque perpetrado por Israel y los EE. UU. contra Irán ha puesto de manifiesto que los dictadores, aunque se disfracen de demócratas, son peligrosos. Ante este panorama, Abascal y su inseparable Feijóo no deben de tenerlas todas consigo.

Ojalá no me equivoque y de verdad estemos ante un cambio de mentalidad.