10 de agosto de 2026

El feminismo de don Alberto

Le oí decir al señor Feijóo hace algún tiempo que para feminismo el de su abuela, que tuvo ocho hijos nada más y nada menos. Por favor, que alguien le explique al ilustre presidente del PP qué es el feminismo, porque lo está confundiendo con la maternidad. Feminismo, don Alberto, es la defensa de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. No tiene nada que ver con traer muchos hijos al mundo, actitud loable donde las haya, pero en otro orden de cosas.

Unos días antes había soltado en un mitin la ingeniosa frase de que para feministas “nuestras madres y nuestras abuelas”. Aquella redonda apología ya me había dado una pista sobre qué podría venir a continuación, cuando retomara el tema en algún momento. Pero nunca llegué a pensar que su ideología lo llevara a tanto dislate. Nuestras abuelas y nuestras madres, señor Feijóo, necesitaban el permiso de sus maridos para todo y, salvo excepciones, ninguna protestaba porque aquella situación les parecía normal.

Este error conceptual de don Alberto está bastante extendido. El feminismo no es la lucha de las mujeres contra los hombres, tampoco el intento de superarlos, ni mucho menos la maternidad. El feminismo es simplemente la reivindicación de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Además no es, o no debería ser, patrimonio de la izquierda. De hecho, no son pocos los ciudadanos conservadores que defienden esta lucha por lograr la equiparación real de oportunidades. Sin embargo, muchos líderes de la derecha se autoexcluyen de las reivindicaciones, dejando el campo abierto a los progresistas. Entre ellos el presidente del PP, porque el señor Abascal ni está ni se le espera.

El feminismo no es lo contrario del machismo, aunque también sean muchos los que así lo creen. Lo contrario del machismo se denomina hembrismo, pensamiento que defiende la superioridad de las mujeres frente a los hombres. Pero el feminismo persigue exclusivamente la igualdad. ¿Alguien puede en su sano juicio y en el siglo XXI oponerse a esta idea? Pues sí, los hay, aunque evidentemente no lo van a confesar abiertamente, sino con retóricas alambicadas como la invocación de la maternidad o los elogios a las madres y a las abuelas.

Mucho se ha avanzado en la lucha feminista, pero mucho queda por hacer. El machismo está en la educación de muchos hombres -también de muchas mujeres- porque la historia de la humanidad se ha sustentado en la idea de la superioridad social de los varones y no es fácil sacudirse de encima este lastre. Por eso yo aplaudo la militancia feminista y por eso yo celebro cualquier avance de los derechos de las mujeres hacia la igualdad con los de los hombres. 

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