15 de agosto de 2026

También te digo

En alguna otra ocasión he escrito sobre lo que yo denomino virus del lenguaje, latiguillos verbales que nacen en algún momento sin que se conozca el origen y que se propagan con la rapidez de las epidemias virales. Por eso, como resultan peligrosos para el buen hablar, a mí me llaman la atención y me ponen en guardia para evitar el contagio, cosa que no siempre consigo.

El último que he detectado ha sido la expresión también te digo. Se trata de una frase que algunos utilizan para, después de haber dado cualquier tipo de explicación, añadir algo que pudiera contradecir lo que se acaba de afirmar. Viene a ser algo así como el sin embargo o el no obstante, dos locuciones que se utilizan para añadir alguna frase que contradiga en cierto modo lo que se acaba de decir. Por ejemplo: no me encontraba bien, no obstante, acudí a la reunión. O, también, me encontraba perfectamente, sin embargo, decidí no ir. Adviértase que hay diferencias, porque mientras que el no obstante se coloca a continuación de una negación, el sin embargo después de una afirmación.

Pues bien, ahora, gracias a este nuevo virus, desaparece lo que el bien hablante siempre ha dicho, no obstante o sin embargo, y aparece el también te digo. Ignoro, ya lo he dicho, su origen, pero no me extrañaría que procediera de algún influencer o de algún presentador famoso o, quizá, de algún político de estos de nuevo cuño. Pero lo cierto es que se ha extendido en poco tiempo, de tal forma que no me extrañaría que hubiera llegado para quedarse entre nosotros.

Hace tiempo se puso de moda el para nada, una manera enfática y muy poco elegante de decir en absoluto. Como todos los virus lingüísticos, apareció de la nada, se instaló entre nosotros y ahí está. La expresión más fea no puede ser, pero en esto del habla hay quienes no distinguen entre bonito y horroroso, entre correcto e incorrecto. Como algunos dicen, se entiende, ¿verdad? Para qué corregirlo, según ellos.

Recuerdo que, en una ocasión, durante una reunión de amigos que organizábamos periódicamente con pretensiones culturales, alguien sacó este tema. Se discutió, hubo unanimidad en la vulgaridad de la expresión y, cuando íbamos a cambiar de tema, una de las tertulianas dijo: expresiones como esa yo no las digo para nada. Es que los virus del lenguaje se contagian con facilidad y calan en la mente sin que uno se dé cuenta. Lo malo es que no hay más vacuna que el interés por hablar bien y ya se sabe que de esto queda poco.

He sacado este tema para hacer una confesión personal, la de que hace unos días, en una conversación con un buen amigo, me sorprendí a mí mismo repitiendo en varias ocasiones lo de también te digo. Tardé en darme cuenta, lo que demuestra que el contagio empezaba a hacer efecto en mi organismo.

Es verdad que para hablar bien no son buenas las florituras. Pero cuidar el estilo y no caer en vulgaridades no es demasiado difícil. Sólo se necesita poner un poco de interés.

2 comentarios:

  1. También te digo lo siguiente, Luis: me ha divertido mucho tu artículo, sobre todo porque, mientras lo leía, iba pensando en cuántos de esos «virus» reconozco también en mí. Y, puestos a hablar de ellos, yo añadiría uno que aparece muchísimo en las tertulias: «Y dicho esto...». Es casi el primo hermano del «también te digo».

    «El Gobierno ha hecho muchas cosas bien. Y dicho esto, también ha cometido errores». O: «La película me ha gustado mucho. Y dicho esto, creo que dura demasiado». Y junto a él tenemos toda una pequeña familia de comodines: «dicho lo cual», «ahora bien», «eso sí», «todo hay que decirlo», «en cualquier caso», «pero vamos», «a ver»... Algunos son perfectamente legítimos; lo que resulta curioso es cuando se convierten en muletillas que aparecen automáticamente.

    Eso sí, hay una pequeña cosa de tu artículo que me ha llamado la atención. Dices que «no obstante» se utiliza después de una negación y «sin embargo» después de una afirmación. Creo que ahí se te ha contagiado, esta vez, un pequeño virus gramatical. 😄 Las dos expresiones pueden utilizarse indistintamente en ambos casos:

    «No me encontraba bien; sin embargo, acudí a la reunión».

    «No me encontraba bien; no obstante, acudí a la reunión».

    Y también:

    «Me encontraba perfectamente; sin embargo, decidí no ir».

    «Me encontraba perfectamente; no obstante, decidí no ir».

    Hay otra cuestión que quizá matizaría: que una expresión nos resulte fea, repetitiva o poco elegante no significa necesariamente que sea incorrecta. «Para nada», por ejemplo, puede parecernos una expresión bastante machacona, pero no es incorrecta. Lo mismo ocurre con «también te digo».

    Quizá el verdadero problema de estos virus no sea que sean nuevos, ni siquiera que sean vulgares, sino que se conviertan en automatismos. Y ahí tu confesión final me parece muy reveladora: después de haber detectado el virus, descubres que tú mismo has empezado a decir «también te digo».

    Y dicho esto, ¡feliz domingo!. 😂

    Y, por supuesto, **dicho esto**, no tengo nada más que añadir.

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  2. No obstante significa que, sin retirar la negación anterior, el NO, se añade otro comentario. Sin embargo se utiliza para indicar que, SIN negar lo que se acaba de expresar, SIN embargarlo, se agrega otra frase.
    Que se utilicen indistintamente no quiere decir que mi explicación no responda al origen de estas expresiones, sino a que no siempre hablamos con la propiedad debida.

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Cualquier comentario a favor o en contra o que complemente lo que he escrito en esta entrada, será siempre bien recibido y agradecido.