23 de julio de 2026

Latinismos y latinajos

Advierto desde el primer momento que este artículo va a ser algo sui generis. El otro día me di cuenta de la cantidad de locuciones latinas que utilizamos a  diario, aunque en bastantes de ellas cometamos algunos lapsus linguae. Nada tiene de particular, porque errare humanum est. Digo esto ab initio, porque es posible que en algún momento tenga que entonar el mea culpa, debido a que nunca recibí un cum laude en latín.

Sin embargo, como cuento con el bene placito de los lectores de este blog, incluso de los que se mueven extra muros de mis ideas, ¿por qué no voy a arriesgarme? Confío en que, si me pillan in fraganti, apliquen el sabio consejo de in dubio pro reo.

En cualquier caso, aunque esta divagación pueda no ser del agrado de alguien, alea jacta est. Ya no tiene remedio, porque no todo en esta vida tiene que ser serio, podemos y debemos visitar de vez en cuando el terreno de la frivolidad. Lo cual no quiere decir ni mucho menos que este estilo se vaya a convertir de ahora en adelante para mí en un statu quo.

De facto, a mí no me gusta demasiado el estilo culterano en la escritura. Lo barroco siempre me ha cansado, lo que no significa que me atraiga lo ramplón o lo simplista. Creo que aquí, como en tantos otros órdenes de la vida, se puede mover uno en la moderación. Vocabulario rico sí, pero sin extravagancias.

Por eso, lo que no quisiera es que esta reflexión mía de hoy se convierta en un corpus delicti. No están los tiempos para ir dejando huellas comprometidas. Aunque siempre me quedará la esperanza de que se me aplique el derecho al habeas corpus.

Pero es que, además, no puedo olvidarme de un consejo que me dieron hace muchos años y que he procurado seguir toda mi vida, el de carpe diem. Si hoy me apetecía soltar este juego de palabras, por qué dejarlo para mañana.

De todas formas, que nadie pierda de vista que todos en la vida practicamos constantemente y sin darnos cuenta el quid pro que. Es muy posible que haya escrito este artículo pensando en recibir a cambio algún guiño o alguna sonrisa, no porque me haya entrado un delirium tremens .

Grosso modo y sin entrar en detalles, éste, como decía al principio, ha sido un artículo algo especial. Ergo, no creo que vuelva a repetirse. 

10 comentarios:

  1. Ya que has abierto la veda, me permito añadir unos cuantos latinajos más al repertorio: a priori y a posteriori, ad hoc, per se, ipso facto, motu proprio, vox populi, ad libitum, curriculum vitae, honoris causa, ad astra o el siempre oportuno tempus fugit. Seguro que entre todos podríamos llenar varias páginas.

    Y es que, nos demos cuenta o no, nuestra lengua sigue llevando en sus entrañas la huella de la madre de todas las lenguas romances: el latín. Dos mil años después, continúa vivo en nuestro vocabulario cotidiano, en el derecho, en la ciencia, en la medicina y, cómo no, también en la botánica.

    Entre dos hortelanos no podía faltar esa referencia. Gracias al latín, un rosal es Rosa gallica en cualquier rincón del mundo, un manzano es Malus domestica, un olivo es Olea europaea y el romero, Rosmarinus officinalis. Parece una lengua muerta, pero cada primavera vuelve a brotar entre las flores, los árboles y los huertos.

    En fin, verba volant, scripta manent. Así que tu artículo ya queda ahí, para recordarnos que el latín no está tan muerto como solemos decir. Al contrario: sigue vivo en nuestras palabras, en nuestros jardines y en nuestra manera de mirar el mundo.

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    1. Omnia dicta sunt. Por cierto, como supondrás, yo estudié botánica en la carrera. Me acuerdo de muy pocos nombres, sólo de la amapola, papaver roheas, y de la margarita, anacyclus clavatus. Me los preguntó una chica que me gustaba y no tuve más remedio que aprendérmelos. .

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    2. Luis, siguiendo con tu vena novelesca: ¿qué fue de aquella chica?
      Angel

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  2. Buena pregunta la de Ángel. Responde, Luis, queremos saber, pero no nos contestes en latín.

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    1. Siguiendo con la botánica: "Quod numquam satum est, numquam floruit".
      Angel

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    2. Como ya he dicho quien era esa chica, ahora añado que gracias a ella aprobé Botánica.

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  3. Ingenioso y trabajado artículo, Luis.

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