11 de octubre de 2026

Comitia habemus (Tenemos elecciones)

Empezaré diciendo que yo prefiero que las legislaturas se acaben cuando se agotan, pero si la aritmética parlamentaria pone de manifiesto que el gobierno no puede sacar adelante sus propuestas, lo democrático es convocar elecciones. Así lo ha entendido Pedro Sánchez, de manera que ha actuado de acuerdo con lo que marca la Constitución.

Dicho esto, resulta muy curioso observar las distintas reacciones de los líderes de la derecha, que llevan años solicitándolas y, cuando llega el momento, dan la sensación de que les ha cogido la noticia con el pie cambiado. Feijóo, en una clarividente apreciación de motivos, suelta nada más conocer la convocatoria que Sánchez se ha asustado. ¿De qué?, sería la pregunta. El líder conservador explica que por los casos de corrupción que le rodean, como si el desmedido acoso judicial que está sufriendo el presidente del gobierno fuera a cesar con esta convocatoria.

Esperanza Aguirre nos deleita con la siguiente frase: Abascal será un buen vicepresidente. Más sincera no ha podido ser, porque cuando se comulga con las ideas de alguien lo lógico es ensalzarlo. Ahora bien, más inoportuna imposible. Que en pleno periodo electoral, cuando los partidos están obligados a manifestar autosuficiencia para gobernar, alabe al líder de una formación de ideas similares, que además le está quitando votos, resulta cuando menos extravagante.

Por otro lado, el argumentario facha continúa su imparable marcha, ahora con el raca-raca de un posible fraude electoral por medio del "indeseable" voto por correo. Feijóo, en un alarde de conocer muy bien de qué está hablando, nos dice que se fía de los carteros, pero no de los directivos, porque él ha sido director general de correos. ¡Ojo don Alberto, no de más pistas que la UCO vigila!

Jorge Azcón. presidente de la comunidad aragonesa, explica a la audiencia a bombo y platillo que su desconfianza en el voto por correo llega al punto de haberles pedido a sus hijos, que por lo visto estudian fuera de España, que regresen a Zaragoza el día de las elecciones para que puedan acudir en persona al colegio electoral. ¡Qué poderío!

Feijóo sigue yendo una y otra vez a Ceuta, no se sabe si porque se ha enamorado de una ciudad que acaba de descubrir o porque de esa manera evita hablar de su proyecto político. Claro que quizá no lo necesite, porque su socio político José María Figaredo ya lo hace por él, explicando a los españoles que las pensiones hay que reducirlas y complementarlas con fondos privados. Eso de repartirse los mensajes programáticos entre PP y Vox parece que les está funcionando o, al menos, eso creen ellos.

Para un escribidor irredento como yo, no hay mejor fuente de inspiración que estas situaciones políticas, en las que los demonios internos de algunos líderes se desatan y provocan situaciones inesperadas. Creo que el período que nos aguarda no va a tener desperdicio para mi pobre inspiración. Prometo estar atento. 

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